Orientación laboral

Cómo impulsarte en el día a día

¿Qué es lo que nos mueve a trabajar? ¿Qué es lo que nos hace más o menos productivos? ¿Inspiración, ambición, deseos de superación? ¿Complacer a nuestra familia? ¿Ganar el sustento? Hay tres razones que se imponen a todas las anteriores.

Las tres razones para ir a trabajar

Explicado de manera sencilla, hay tres razones que nos mueven a trabajar: Autonomía, Virtuosismo y Propósito. ¿En qué consiste cada una de ellas?

Autonomía. Se trata del deseo de ser dueños de nuestro destino. Nos levantamos cada día a trabajar porque en el fondo deseamos ser independientes, autónomos, que nuestra vida esté en nuestras manos, y en la de nadie más. Este deseo es lo que nos lleva, sobre todo, a trabajar duramente.

Virtuosismo. La segunda razón de que nos movamos al trabajo es el deseo de hacer las cosas mejor que nadie, ser únicos e indispensables a partir de lo bien que hacemos las cosas. Entre más virtuosos somos, más se nos busca, más trabajo reunimos, paradójicamente.

Propósito. El trabajo, en un último nivel, nos da un propósito, un sentido de la existencia, una razón de ser. Ese es el grado máximo de lo que el trabajo puede ofrecernos: una razón para estar en el mundo.

El ciclo interno del trabajo

Estas tres razones para trabajar producen en sí misma lo que se da en llamar “el ciclo interno del trabajo”, el equilibrio que nos hace estar satisfechos con el empleo que tenemos. Ese amuleto mental que tenemos cuando estamos por comenzar un nuevo día de trabajo….