Orientación laboral

Cómo controlar a tus coworkers

Los coworkes, colegas o compañeros de trabajo son una de esas figuras de las que se nos dice poco en los cursos de formación profesional, pero que son determinantes a la hora de hacer que un sitio de trabajo sea el infierno o el cielo. A diferencia de los jefes, no tienen poder sobre de ti, pero no por ello hay que dejar de tratarlos con extremo cuidado. Este artículo es una guía para tratar con los compañeros de trabajo sin morir en el intento.

Para afrontar a los coworkers, hay que saber a qué tipo de compañero de trabajo nos hemos encontrado. Cada tipo tiene su antídoto:

El Cool. Se trata de la gente con la que te llevas bien, sin que eso signifique que te inviten a comer o una fiesta. El secreto está en que, en realidad, te agradan porque no son un peligro. Les puedes ignorar sin más teniendo en cuenta una regla: si llega el día en que te despiden no esperes solidaridad por su parte.

El besador. Son esos compañeros de trabajo que, para decirlo rápido, se pasan el día “besando el trasero” del jefe. Sin embargo, no dejes de acercarte a ellos: son relaciones necesarias y personas que quizá pueden hablar en tu favor llegado el día.

El incompetente. Son esenciales, pues les puedes culpar de tus propios fallos. La clave está en depositar la responsabilidad en ellos pero sin que sean despedidos. Solo tienes  referirte a esas personas señalando su incapacidad e indefensión. Nadie despide a un cachorro herido.

El enemigo. Es tu igual en valor ante la empresa, y por ello quiere tu lugar. Sabes que existe porque le descubriste conspirando en tu contra. De no haberlo notado, ya te habrían despedido. ¿Cómo neutralizarlo?. Pon más esfuerzo en hacerle valer menos que en tu propio trabajo y de esta manera hacer notar a todos que esta persona te envidia.