Orientación laboral

Cómo enfrentar una entrevista de trabajo

Una de las preguntas que casi todos los candidatos que acuden a una entrevista laboral reprueban es esa en la que se pide que se hable sobre la mayor debilidad o carencia. Pregunta tramposa si las hay, y sobre la que los cursos de formación profesional no nos han advertido lo suficiente.

El problema cuando se nos pide que hablemos sobre nuestra principal debilidad es que nos mueve a responder con lugares comunes del tipo “Soy un perfeccionista” o “Me preocupo demasiado”. Respuestas que no sólo nos exhiben como candidatos carentes de imaginación, sino como personas con temor a revelar sus zonas oscuras.

¿Cómo se responde con inteligencia y eficacia a esa pregunta?

La primera de las precauciones al responder a esta pregunta es que debemos replantear lo que es una entrevista de trabajo.

Una entrevista de trabajo no es un ritual: no hay razón para asumir que se trata de un trámite con el que vamos a cumplir meramente, y que lo importantes es cumplir con él, y la forma en que lo afrontamos.

Una entrevista de trabajo es, lejos de un ritual, un laboratorio. El espécimen de estudio eres tú, y su objetivo es conocer tu personalidad, capacidad y ambiciones. El 90% de lo que se va a considerar para darte (o no) un puesto de trabajo se define ahí mismo.

De manera que si se te preguntan cuestiones que parecen salidas de un manual (como esa pregunta de cajón: “¿Cuál es tu mayor debilidad?”), lo peor que puedes hacer es enfrentarla irreflexivamente, como si no hubiera nada en juego.

Asume lo siguiente: en una entrevista de trabajo, eres la persona menos importa de la habitación.