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El futuro profesional

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En la actualidad vemos un panorama desesperanzador en cuanto a oportunidades laborales en España para nuestros jóvenes. Trabajar en España no es una obligación, es un lujo que no todo el mundo tiene la suerte de disfrutar. Para las personas que se encuentran en un rango de edad cercano a la jubilación es un problema por la posibilidad de no volver a trabajar, pero parece más preocupante el panorama que se presenta para los chicos de entre los 16 y los 29 años.

Y es que el paro juvenil está azotando a nuestro país y puede resultar una lacra para el futuro de nuestro sistema de seguridad social. No sólo porque la falta de trabajo les mantenga sin posibilidades económicas (gracias a sus padres esto puede ser sostenible a corto plazo) sino por lo que significa a largo plazo. Los jóvenes de hoy son los que han de pagar las pensiones del mañana y esto es imposible si no se cotiza, tal y como está configurado el sistema.

Pero, ¿de dónde viene el problema realmente? Bien, como todos sabemos la liberalización del suelo hace unos años provocó un boom de la construcción de la que afloraban cantidad de puestos de trabajo. Con ello, muchos adolescentes abandonaron la educación con sólo 16 años para trabajar en este sector y en sectores donde éste generaba a su vez empleo directa o indirectamente. Con ello se frustró la reconducción de muchos jóvenes que podían haberse formado en un título superior bien sea a través de la formación profesional o de la universidad.

Y lo cierto es que los que no cayeron en esa tentación y decidieron estudiar en la universidad hoy por hoy tienen trabajo. No todos en España, pero desde luego sí en países como Alemania (donde necesitan urgentemente titulados universitarios), Inglaterra, Suiza, Islandia…etc. La red de trabajo en el extranjero EURES  proporciona todo tipo de facilidades para encontrar trabajo en el extranjero. Por tanto parece claro que la construcción causó un problema en la educación y por tanto en el futuro de los jóvenes.

Pero hay tiempo para reconducirles y enmendar esos errores. De hecho algunos de estos desempleados en esta franja de edad complicada (correspondiente al paro juvenil) se han decido a matricularse en universidades. Por ejemplo la Universidad de Salamanca aumentó en más de un 3% el número de matriculados durante el curso 2010/2011 (cuando la situación económica comenzaba a verse lejos de una salida temprana).

Por supuesto, la formación profesional sigue siendo una estupenda opción para estos chicos, y desde luego se necesita que de alumnos que aprovechen esta salida. Lo importante es que tengamos gente formada que consiga en un futuro sacar nuestro país adelante. Desde luego la formación superior es una garantía de trabajo.