Orientación laboral

La actitud correcta para el éxito

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Analizando algunos casos, ¿cuáles son las actitudes correctas a adoptar en situaciones distintas?

Cólera

Un compañero de trabajo se interpone a nuestro trabajo o va a temas más personales, en una reacción totalmente injustificada. El primer impulso es la guerra y responder descargando el estrés y la agresión. De hecho, la paz y la seguridad son la mejor arma de defensa, restando importancia a la antipatía con indiferencia y mala educación de los demás.

Ansiedad

En la situación de urgencia repentina de un plazo que cumplir, la ansiedad y el pánico son los primeros amigos que llaman a la puerta, acompañada de malestar y la certeza de no hacerlo, empezando por creerte vencido. No debemos ceder, mantén la calma y no te rindas, organizar el trabajo de acuerdo a las prioridades, obtener ayuda de colegas y, sobre todo, no dejar que tu emoción impida tu  tarea.

La timidez

En el mundo de los negocios, la timidez es una característica que se debe manejar, más pronto o más tarde, al hablar frente una audiencia o presentar un proyecto a un público atento. Con el fin de evitar la humillación puedes jugar la carta de la sinceridad e informar al público de tu vergüenza. Si establece una buena relación con los que nos enfrentamos será lo primero que nos ayude, el ambiente se relaja y las preguntas te ayudarán a llenar los silencios.

Tristeza

El trabajo no sale exactamente como nos habíamos propuesto, nuestro trabajo no sólo es apreciado, también se suele pasar por alto, y no se escatiman las críticas y comentarios. El malestar es automático y completamente normal. Lo único que podemos hacer es expresar tu punto de vista con los responsables, con cortesía y sin ser agresivo. Si te encuentras en frente de una persona inteligente, reconocerá el valor de nuestro trabajo, si no, es mejor armarse de la paciencia proverbial.

Envidia

El trabajo no es sólo una fuente de frustración, a veces da alegrías inesperadas, como una promoción de que se ha perdido toda esperanza. Incluso la felicidad, sin embargo, puede ser un arma de doble filo, sobre todo cuando se atrae la envidia de los demás. No hay que exagerar en expresar tu felicidad, sería visto sólo como una presunción