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Organizador de bodas particulares

organizador de boda

Las bodas son un negocio que, a pesar de la crisis, parece tener futuro. Aunque los presupuestos son más ajustados y quizás el número de invitados sea menor que hace unos años, lo cierto es que aun es difícil encontrar fechas próximas para un enlace, y si los novios son quisquillosos con la fecha, se puede hablar de dos o tres años.

Y a pesar de que los tiempos son espaciados, cada vez son más las cosas que se necesitan tener listas para que el día de la boda sea perfecto.

Convertirse en organizador de bodas

Quizás por ello, en los últimos años, se haya desarrollado la figura del organizador de bodas. Un organizador es una persona que asesora y asiste en la organización de un evento de tales características.

En muchos casos, no es el que toma las decisiones, sino simplemente una persona que hace las cosas más sencillas para los novios y para los padres de estos: concertando citas con restaurantes o salones de baile, indicando floristerías, poniendo a disposición empresas de fabricación de detalles de boda.

Convertirse en organizador no es difícil, pero para serlo entre las características deben destacar la proactividad y un excelente sentido de la organización y la planificación. El control de los nervios es también básico, ya que cuando se celebran eventos a gran escala, el cualquier momento puede aparecer un imprevisto que hay que resolver con rapidez.

Las bodas, un negocio con futuro

Pocos negocios pueden ser tan rentables y de tan rápido crecimiento como el de las bodas, y es que si un evento (aunque sea de amigos) sale bien, de este podrían salir más trabajos.